Si un amigo o un familiar tuyo tiene cáncer, lo más importante que puedes hacer es ¡seguir siendo tú mismo! Mucha gente que tiene cáncer se lamenta de que las personas a quienes quieren, de repente, empiezan a tratarlas de forma diferente o bien se alejan completamente de ellas.

Es natural experimentar miedo, ansiedad o incluso enfado cuando una persona a quien aprecias mucho tiene cáncer, pero no permitas que eso te impida estar a su lado y ofrecerle tu apoyo. Tal vez necesites ayuda para afrontar esas emociones tan intensas, y hay muchos lugares adonde puedes acudir. Muchos hospitales tienen grupos de apoyo para familiares y amigos de personas con cáncer. O puedes hablar con un adulto en quien confíes para que te asesore y te tranquilice. También puede visitar páginas web relacionadas con el cáncer. Otra forma de ayudar a las personas con cáncer es considerando la posibilidad de colaborar como voluntario en un hospital o clínica donde se trata a gente con cáncer. El voluntariado es una forma excelente de mostrar tu apoyo.

Si a un buen amigo tuyo o un familiar le han diagnosticado un cáncer, es posible que tenga constantes altibajos en su estado de ánimo. Estar internado en el hospital o tener que quedarse en casa mucho tiempo para descansar puede hacer que una persona se sienta sola y aislada. A la mayoría de la gente que tiene cáncer le gusta tener a sus amigos y familiares a su alrededor, incluso aunque las visitas sean breves y no haya mucho que contar. Si no estás seguro de si deberías visitar a un enfermo de cáncer, pegúntaselo. Aunque tengas el horario muy apretado, puedes seguir en contacto con él de otras formas, como escribiéndole cartas, habando con él por teléfono o utilizando el correo electrónico. Este tipo de cosas ayudan mucho a levantar el ánimo a una persona que se está enfrentando a un cáncer.

No olvides nunca que la persona que te preocupa simplemente está enferma. A pesar del cáncer, sigue siendo la misma persona de antes, a quien conoces y a quien tanto aprecias.