Publicado el día 26 de mayo del 2.010 en el diario de Andorra
"El cáncer vive de la tristeza"
Traducido al castellano
Daniel Hernandez Fortes. 56 años, Pensionista, la Seu d'urgell.
Daniel Hernández comparte su experiencia con la enfermedad que sufre hace mas de dos años.
Tengo 56 años y hace treinta que sufro una enfermedad crónica y degenerativa que afecta principalmente a las articulaciones de la columna vertebral que se nombra espondilitis anquilosante. En septiembre del 2007 me detectaron un cáncer colorectal que hace quince meses hizo metástasis en el hígado. Estoy casado y tengo una hija de treinta y tres años y dos nietos, y soy pensionista desde hace diez años a causa de un accidente de tráfico en que me rompí dos vértebras y me dieron la baja permanente por incapacidad laboral. Vivo en la Seu d'Urgell.
El dolor y la enfermedad no me son unos desconocidos, pero cuando me informaron de que tenía cáncer se me cayó el mundo en el suelo. La muerte fue mi primer pensamiento y los duros tratamiento que tienes que seguir por sus efectos secundarios. Pero cuando te calmas, te tienes que decir que hay que hacer de tripas corazón y poner toda tu voluntad para luchar como lo hacen los gladiadores, a pesar de saber que no eres de hierro, que habrá momentos muy bajos, y que éstos pasan y hay que continuar por ti mismo y para por los que quieres que son tu soporte. He aprendido que el cáncer se alimenta y vive de la tristeza y si te dejas pierdes batallas, y lo que importa es no ser vencido por la dejadez. Hablar de cáncer tiene que dejar de ser tabú, porque no es cierto que sea siempre una sentencia de muerte; hay muchos enfermos que lo sobreviven como una enfermedad crónica. Lo más importante es tener voluntad, no esconder a los familiar y amigos tu situación, informarte de tu enfermedad y ponerte en manos del médico de quien tengas confianza. Y eso es vital porque si no confías en tu médico es todavía más difícil sobrevivir a este infierno. Porque en el momento que te informan de que tienes cáncer la vida se convierte en una materia difícil de explicar, aunque su funcionamiento es tan fácil como usar un tubo de pasta dentífrica. Aprendes, sin embargo, a disfrutar cada detalle y agradecer los pequeños gestos, como una llamada de teléfono. El hecho de vivir en una ciudad alejada de los grandes hospitales que se concentran en las capitales hace que los enfermos que vivimos en los pueblos sufrimos, además, una larga, pesada y costosa peregrinación para desplazarnos a los hospitales de Lérida, Barcelona o Sabadell, donde yo por ejemplo viajo dos veces cada mes para recibir un tratamiento de quimioterapia especial que implica estar hospitalizado cuatro días, o hacer excursiones de trece horas para hacer una quimioterapia normal, viajes que cubre la seguridad social, el ir a la visita de mi oncólogo, y a realizarme las pruebas oportunas estos viajes no los cubre la Seguridad Social, porque sólo paga los desplazamientos para hacer tratamientos. Por este motivo, hace meses puse en marcha una campaña para reclamar una mejora en las instalaciones del hospital de día de la Seu, donde se realizan los tratamientos de quimioterapia, y he iniciado una recogida de firmas a través de la Web efirmas.com/3668833/ver_2.html.Cuándo en septiembre del año 2007 me diagnosticaron que sufría cáncer inauguré un blog personal para compartir mi experiencia y describir la evolución día a día a través de la dirección http://micancer.lacoctelera.net/.
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