Primero repasemos algunas de las principales funciones del hígado.

 

El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo y sus funciones son vitales para la digestión de los alimentos.

 

 El ser humano no puede vivir sin hígado.

 

 Las funciones del hígado incluyen:

 

Recolección y filtración de la sangre proveniente de los intestinos

 

Procesamiento y almacenamiento de los nutrientes necesarios que se absorben de los intestinos

 

Metabolización química (transformación) de algunos nutrientes en energía o para la reparación y formación de tejidos

 

Producción de algunos de los factores de la coagulación sanguínea

Eliminación de residuos tóxicos del cuerpo

 

Participación en el mantenimiento del nivel de azúcar adecuado en el cuerpo.

 

Limpiar y purificar el suministro de sangre, degradar ciertas sustancias químicas en la sangre y fabricar otras.

 

Insuficiencia hepática

 

La insuficiencia hepática es el deterioro severo de la función hepática.

 

La insuficiencia hepática ocurre cuando una gran porción del hígado se encuentra dañada debido a cualquier tipo de trastorno hepático como ocurre con la metástasis que es la propagación de un foco canceroso a un órgano distinto de aquel en que se inició. Ocurre generalmente por vía sanguínea o linfática.

 

Las personas que padecen cáncer con metástasis al hígado generalmente mueren a causa de esta enfermedad.

 

Los tumores necesitan sangre para abastecerse de oxígeno y nutrientes y para poder crecer, por lo cual forman sus propios vasos sanguíneos.

 

Como expertos vasculares, los radiólogos intervencionistas son capaces de usar el sistema vascular para hacer llegar tratamientos al lugar indicado del cuerpo mediante un catéter.

 

 En la quimioembolización se coloca un pequeño catéter en una arteria de la pierna. Empleando rayos X como guía, el médico mueve el catéter hasta la arteria hepática e inyecta entonces los fármacos anticancerosos, y empleando unas pequeñas partículas bloquea el flujo sanguíneo a través de esta arteria, lo que permite que los fármacos permanezcan en el hígado durante mucho más tiempo y priva que estos se alimenten a trabes de la sangre  este procedimiento requiere ingreso hospitalario y suele producir menos efectos secundarios que la que se administra de forma sistémica, precisamente porque ésta no llega a todo el organismo, aunque sí puede producir náuseas, vómitos, fiebre y dolor abdominal.

 

La quimioembolización es un tratamiento paliativo, no curativo; aunque puede llegar a ser muy eficaz en el tratamiento del cáncer de hígado, pudiendo convirtiendo una metástasis no operable en operable en algunas ocasiones.