Yo haciendo mi quince ciclo de quimioterapia en el sillón del hospital de dia 

Atención al enfermo oncológico

 

 

La familia es importante, pero los enfermos somos los protagonistas de la situación y, de hecho, somos quien sobrelleva el miedo a la muerte, la amenaza a su integridad por ello el entorno deberá adaptarse a nosotros.

Hay que procurar no imponernos actividades o participar en actos sociales si estos no nos apetecen a los enfermos esto puede ser contraproducente y forzarnos a los enfermos a que nos cerremos en nosotros mismos para no tener que aguantar actos en los que no estamos a gusto o no tenemos ganas de estar, bien por nuestro estado físico o psicológico.

 No hay que presionar a los enfermos para que tengamos una actitud animada y positiva, puede ser perjudicial para nosotros sentirnos obligados a mostrar una alegría que no se siente y, en cambio, desahogarse, llorar, mostrar enfado, chillar,  puede ayudarnos a desahogarnos y arrancar este nudo por las diferentes acumulaciones de de sentimientos y preocupaciones que tenemos dentro.

Muy a menudo nos sentimos observados o mirados de una forma diferente a las demás personas por el cambio que ha sufrido nuestro físico esto nos hace estar muy susceptibles hacia las reacciones con los demás, el tabú del cáncer nos afecta a todos.

Comunicación

 

La comunicación entre los miembros de la  familia y los enfermos de cáncer abecés puede verse afectada de pende del diagnostico del tipo y gravedad del cáncer y de la forma de comportarse esta ante el enfermo. 

Hay dos tipos de familias una de puertas abiertas  y familias de puertas cerradas, en la familia de puertas abiertas es donde todo se habla y se comparten los sentimientos emociones, sentimientos, decepciones, alegrías y tristeza, la ventaja es que uno se siente apoyado y querido y que realmente sus cosas interesan a alguien hay una pequeña desventaja difícilmente uno puede hacer algo sin que los demás lo sepan, o uno puede estar triste o enfadado por algo secreto todos lo van a notar y todos van a opinar al respecto, pero a nivel personal creo que es el tipo mas adecuado de familia ideal para prestar ayuda a un enfermo de cáncer.

En cambio tenemos al tipo de familia de puertas cerradas donde los temas más íntimos y personales no se comparten son personas que se quieren pero son muy independientes esto hace que en la familia el enfermo de cáncer sea tratado con tabú donde lo que algunos no les interesa o no quieren oír, o no conocer del verdadero estado del enfermo crean una manera de valla entre la realidad y lo que ellos les gustaría queriendo ser en algunos casos los auténticos protagonistas en vez del enfermo de cáncer, la  desventaja para el enfermo de cáncer es que, a menudo no se puede contar tanto con ellos como los otros en caso de necesidad.

La comunicación humana es algo muy complejo y no solo esta relacionada con el lenguaje el tono de voz y los gestos que acompañan a las palabras tienen mucho significado, de esta manera no es difícil que los enfermos muchas veces nos quejemos de la actitud de algún miembro de la familia cuando intentamos exponer nuestros miedos, relacionados con la enfermedad ante la típica defensa que hacen de sí mismos los familiares ya le digo que puede hablar cuanto quiera muchos enfermos decimos si pero ya veo que, en realidad no hay ganas de hablar de esto a veces son percepciones por parte del enfermo pero otras el familiar ha hecho sin querer algún gesto o postura corporal poco acorde con lo que se estaba hablando.

Algunas conclusiones:

El cáncer supone un proceso de ruptura en gran parte de la  personalidad de los enfermos que estamos afectados ya que para nosotros supone asociar a la enfermedad orgánica una importante alteración psicológica.

 

El cáncer es aún un tabú en nuestra sociedad que puede conducir a los enfermos hacia el auto-aislamiento.

 

El proceso de atención sanitario es insatisfactorio en el período inicial de diagnóstico de la enfermedad y en muchos aspectos de la atención sanitaria.

 

La relación entre médicos y enfermo tanto desde el oncólogo hasta el medico de familia y familiares del enfermo ha de ir más allá de una mera información técnica sobre la evolución la enfermedad y los tratamientos disponibles, para favorecer una mejor comunicación que favorezca la toma de decisiones compartidas.

 

Una atención sanitaria de calidad debería incluir una mejor gestión asociada a los tiempos de espera, una mayor coordinación entre los diferentes dispositivos y servicios sanitarios, y una asistencia específica de los aspectos relacionados con la alteración emocional y el estado psicológico del enfermo.

 

Mucho se habla y se escribe sobre la importancia del estado emocional y psicológico del enfermo de cáncer pero lamentablemente es en una de las cuestiones donde la sanidad mas fallos y descuidos tiene con nosotros, hace justamente 29 meses que me fui diagnosticado un cáncer colo-rectal del cual fui operado y tratado con quimioterapia y radioterapia, cuando todo parecía que estaba bien al pasar el segundo control el cáncer había vuelto en forma de metástasis en el hígado por lo que en el mes de mayo del 2.009 empecé una nueva quimioterapia que después de cinco ciclos no dio resultado y el cáncer seguía avanzando, en agosto del 2.009 volvía a empezar un nuevo tratamiento de quimioterapia, por lo que llevo 29 meses de lucha contra el cáncer y 20 ciclos de quimioterapia para la metástasis hepática, mas los ciclos anteriores para el cáncer de colo-rectal.

 

En todos estos meses he pasado por varios médicos empezando por mi medico de familia, servicios de urgencias incluso una vez por un ataque de ansiedad, personal sanitario, pues bien hasta el día de hoy nadie se ha molestado en preguntarme como me encuentro de mi estado emocional y psicológico y en ofrecerme atención sicológica.

 

Mucha palabrería y mucho llenar periódicos pero la realidad es que los enfermos de cáncer estamos bastante abandonados sicológicamente.

 

Escrito por Daniel Hernandez 10 de marzo del 2.010